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La caída de Occidente.

JMA, reservista analista de defensa.

Hay un documental de la TV rusa de inicios de la era Putin, donde éste define a Occidente como una continuación del Imperio Romano y  considera a Rusia como  la continuación del Imperio Romano de Oriente y a sí mismo como su czar.

Ciertamente Europa Occidental y sus prolongaciones forman parte de la romanización, es decir, aquello que por estos lares entendemos como civilización, donde las sociedades están gobernadas por leyes y no por dioses.

Siendo críos, en el colegio nos enseñaban que los bárbaros del norte destruyeron el Imperio Romano, también nos enseñaban que los bárbaros del norte quedaron deslumbrados con lo que habían conquistado y  acabaron todos ellos enteramente romanizados, dando lugar posteriormente al Renacimiento y a 500 años de un progreso que ha llegado hasta nuestros días.

En un momento dado estos bárbaros del norte dejaron de plantear guerra abierta contra Roma y se limitaron, primero en pequeños grupos y luego en grupos más numerosos, a saltar el limes, la valla, que recorría varios miles de kilómetros a lo largo de la frontera norte del Imperio, dentro del cual la vida era más fácil. La abundancia de todo, la vida cómoda, el pan y el circo gratis total, hizo que los ciudadanos se excusaran y rehuyeran del servicio en las legiones, dejando la defensa de las fronteras en manos de lo que hoy llamaríamos contratas,  contratas en manos de los mismos que aspiraban a saltar el limes, la valla, que no era de alambre sino de estacas de madera con su correspondiente  foso a lo largo de toda Alemania y de piedra (los muros de Antonino y de Adriano)  en la frontera entre Inglaterra y Escocia.

Decía el emperador filósofo Marco Aurelio, el que prohibió las luchas de gladiadores en el circo, que dentro del limes estaba el mundo conocido y que al otro lado del limes sólo había oscuridad y barbarie,  que todos los que entonces ya empezaban a saltar el limes en pequeños grupos  lo hacían porque huían de la oscuridad y de la barbarie y querían mejorar sus vidas.

Es curiosa esta semejanza histórica de hace 1.800 años, parece que la única diferencia fuera que el limes de hoy lo tenemos en la frontera sur del Imperio, con la peculiaridad que los antiguos bárbaros del norte tenían infinidad de dioses, todos los cuales eran aceptaros por Roma, de ahí la construcción, hace 2.000 años, del Panteón de Agripa, hoy iglesia católica, que podemos admirar en la actual Piazza della Rotonda, magnífico y único edificio cuyo fin era ese, el de acoger a todos los dioses, los de los romanos y los de sus vencidos.

Estos bárbaros del norte, conquistada Roma, no destruyeron nada, asumieron e hicieron propio su legado cultural y asumieron también como propio el cristianismo sin que ninguna fuerza les obligara a ello porque  la autoridad y la fuerza la tenían ellos mismos como conquistadores.

La situación actual es muy diferente, al sur del Imperio Romano no existen multitud de dioses, sólo hay uno, muy potente, el cual no admite competencia y es Él y no las leyes quien rige todas las esferas de la vida de sus seguidores;  aquí no vale aquello de dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César , aquí todo es de Dios.

Tras la derrota en Afganistán, la seguridad y pervivencia de la romanización se torna preocupante, empiezan a contarse por decenas y centenares de miles aquellos que huyendo de la oscuridad y de la barbarie, como señalara Marco Aurelio, saltan el limes para obtener el amparo del Imperio, pero está acreditado que, entre los que saltan y pasan, son pocos los que aceptan la romanización en su día a día, sino que más bien quieren conservar, dentro del limes, aquellos usos y costumbres de los cuales parecía que venían huyendo.

La capacidad de multiplicación de estas gentes supera con creces su capacidad de organización y de creación de bienes y servicios en sus lugares de origen, con lo que el hambre les llevará más pronto que tarde a saltar el limes no de 50 en 50 o de 500 en 500 como hacen ahora, sino de diez mil en diez mil y tras ellos vendrán otros, no  huyendo del hambre, sino como conquistadores.

Putin tiene razón, Europa Occidental es la continuación del Imperio Romano de Occidente y él es el Czar del Imperio Romano de Oriente.  Se repite la Historia, el Imperio Romano de Oriente liderado por Rusia se salvará,  el de Occidente desaparecerá por segunda vez en 2.000 años, con la peculiaridad de que esta vez será del todo imposible que los nuevos ocupantes acepten la romanización y que pasado un tiempo más o menos largo  ello de lugar a un nuevo Renacimiento.

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