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La Navidad, solsticio de invierno.

En la mayoría de las culturas antiguas se celebraban festivales conmemorativos de los solsticios, especialmente en el solsticio de invierno (nuestra Navidad o Natividad) donde, tras la noche más larga del año, la luz empieza a triunfar sobre las tinieblas.

Uno de los aciertos del cristianismo sobre el resto de religiones es el hecho, por lo general, de que no anula sino que recoge y adapta todo aquello que ya existía con anterioridad y que era aprovechable de las religiones paganas y sus acertadas mediciones astronómicas.

A Juan el Bautista se le atribuye la frase: “detrás de mi vendrá el que es más poderoso que yo”. San Juan es una festividad cristiana que está superpuesta sobre la festividad pagana del solsticio de verano, la noche de San Juan es la noche más corta del año y a partir de San Juan la duración de los días va menguando para, llegado “aquel que es más poderoso que yo” que decía el Bautista, la Navidad según los cristianos, el solsticio de invierno según los paganos, la noche más larga del año da paso al imperio de la luz y la duración de los días no mengua sino que crece.

Lo solsticios se dan dos veces por año, en junio y en diciembre y son los momentos en que el Sol alcanza su mayor declinación astronómica hacia el norte o hacia el sur, por ello la duración del día y de la noche  son las máximas de año.

En el solsticio de junio, el Sol y el cinturón de lluvias tropicales alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Cáncer y marca el inicio del verano en el hemisferio norte, por lo que, en este hemisferio el solsticio de junio se llama solsticio de verano.  En cambio en el hemisferio sur, marca el inicio del invierno.

 En el solsticio de diciembre, el Sol y el cinturón de lluvias tropicales alcanza el cenit al mediodía sobre el Trópico de Capricornio y marca el inicio del invierno en el hemisferio norte y el del verano en el hemisferio sur.

En zonas templadas, los solsticios se pueden determinar por la duración del día y la noche y la posición el sol al alba y al ocaso.

Junto a los solsticios tenemos los equinoccios, que también son dos y dan origen en marzo a la primavera y en septiembre al otoño, en ambos el día tiene la misma duración que la noche y ambos valen para todo el planeta pues, en ellos el Sol alcanza el cenit, el punto más alto en el cielo, con relación al observador, que lo ve justo sobre su cabeza, es decir, a 90°.

Feliz Navidad para los creyentes y Feliz Solsticio de invierno para los paganos que son muchos y van en aumento.

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