José Mª Torras Coll (Profesor Asociado de la UPF)

Bofetón patriarcal.

En la glamurosa ceremonia de entrega de los Oscar, el actor Will Smith protagonizó un sonoro bofetón con la mano abierta al desafortunado presentador cómico de la gala y con su violento proceder eclipsó los focos, desplazando el protagonismo de la película ganadora, «CODA» que obtuvo un galardón discutido y discutible.

No se trató de un acto de virilidad, sino que el machismo salió a relucir en escena ante la ofensa de una inapropiada broma de mal gusto, de una ácida ocurrencia sobre la estética de la esposa del actor que sufre una alopecia por una enfermedad autoinmune, despreciando el presentador, el impacto psicológico y emocional que conlleva esa caída de cabello. 

Fue una torta de cine, evocadora de la eterna secuencia de «Gilda» que, por unos momentos, incluso hizo creer a muchos espectadores sorprendidos y estupefactos que se trataba de una performance para levantar la expectación, el interés del público, ante un espectáculo cada vez más tedioso, rutinario y en franca decadencia con gradual pérdida de audiencia. 

Sin embargo, ese guion no estaba escrito. No era el momento de hacer entrega del premio al «mejor actor de reparto». Chris Rock, anonadado, exclamó un «Guau, Will Smith me ha dado una hostia».

Smith se disculpó al recoger la estatuilla, como ganador del Óscar al mejor actor protagonista, aludiendo en su discurso que el amor te hace hacer locuras. Ese es un argumento, el de la pretendida justificación de la violencia, propio del discurso de los maltratadores que denota esa insana querencia posesiva y actitud sobreprotectora hacia la mujer, revelando un patrón de conducta de impronta patriarcal y que responde a determinados episodios vivenciados en su infancia. El actor y cantante, en sus memorias, confiesa que bajo esa imagen optimista y alegre perviven traumas de la infancia y una atormentada vida sentimental y destaca la figura de su padre, un hombre violento y alcohólico que maltrataba a su madre y al que el actor nunca se enfrentó. Lamentablemente la violencia se aprende y se suele reproducir.

José María Torras Coll

Sabadell

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