José Mª Torras Coll (Profesor Asociado de la UPF) OBSERVATORIO JURIDICO

Paparazzis desbocados.

Existe una modalidad de periodismo que carece de interés político e informativo y que se usa con fines de alimentar el cotilleo, el chisme, la excentricidad. Es la denominada prensa o crónica rosa, instalada en el sensacionalismo, que divulga noticias acerca de la vida de celebridades, de famosos, artistas, cantantes, modelos, toreros, futbolistas y asiduos a la farándula, y, a través de la prensa escrita y las imágenes de televisión se centran en un público femenino ávido de que se dé rienda suelta a la curiosidad, a la morbosidad del cotorreo, en el refugio de la ociosidad.

Es un periodismo que suele actuar invadiendo sin miramiento ni escrúpulos  la privacidad de la vida de las celebridades, siendo que su propósito no es tanto informar como conmover o emocionar. Es periodismo de sociedad ligado a la comercialización de las emociones, de los sentimientos y de la privacidad.

La escritora, Emilia Pardo Bazán, con ocasión de prologar la obra de un famoso cronista social escribía, «La crónica de salones, lejos de ser un género fácil, está erizada de peligros y dificultades y requiere de una gran brillantez de estilo, galas de dicción, erudición, tacto, sentido de las conveniencias y discernimiento de gentes. El cronista de salones es mucho más hábil por lo que calla que por lo que dice. Su retórica es el eufemismo, la omisión y el silencio.»

Pues bien, Gerard Piqué, ha anunciado que emprenderá acciones legales y solicitará medidas cautelares para preservar el bienestar y la seguridad de sus hijos. El famoso futbolista y existoso empresario es víctima de un incesante y agobiante acoso mediático por parte de los paparazzis que nutren sin desaliento a la denominada prensa rosa.

Ese subgénero periodístico, amarillento y sensacionalista, dedicado a relatar y publicitar  la vida privada de los famosos y especialmente sus relaciones sentimentales.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en una de sus resoluciones, proclama que toda persona de reconocida notoriedad puede beneficiarse de una legítima esperanza de protección de su intimidad, sin que pueda prevalecer el derecho a la información ni tampoco anteponerse el derecho a la libertad de expresión que no son derechos absolutos e ilimitados.

El Tribunal garantiza el llamado por los ingleses, «The right to be let alone,»es decir,»El derecho a que te dejen en paz«, por muy famoso que fuere el célebre personaje asediado.

Las recientes imágenes difundidas con recurrencia por los medios de comunicación, incluso en informativos de televisión, (que por cierto, cada vez más parecen un espacio de sucesos ) en las que aparecen paparazzis persiguiendo precipitadamente, micrófono inalámbrico y cámara en ristre, a Piqué conduciendo su vehículo, acompañando a sus hijos, en las inmediaciones del colegio, con riesgo de producirse un accidente, traspasan a todas luces esa línea roja que no debería rebasar la llamada prensa del corazón, pues resulta ciertamente lamentable y descorazonador mostrar ante las cámaras de televisión la abrupta intrusión en un momento tan íntimo de la vida privada de la relación paterno filial. Aflora la indignidad e insensibilidad hacia unos niños indefensos cuya tranquilidad, bienestar y seguridad merecen ser salvaguardados.

José María Torras Coll

Sabadell

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