Antonio Vega Reina Crónica de Tribunales

In artículo mortis

In artículo mortis es una institución, como todas, proveniente del derecho romano, mediante la cual, en caso de peligro inminente de muerte, una persona puede, con ciertos requisitos mínimos, otorgar testamento o contraer matrimonio.

En este último caso los supuestos pueden ser varios: por ejemplo el del soldado o marinero antes de entrar en combate o tras el combate mismo, siendo autorizante el capitán de su compañía, o el capitán del barco. El capitán del barco o comandante de aeronaves comerciales gozan de la misma facultad y fuera de estos casos especiales, el juez encargado del registro civil.

Esa mañana, como en otras ocasiones, Su Señoría, junto con la funcionaria responsable del expediente concreto, fueron requeridos con urgencia para presentarse en el Hospital Valle de Hebrón a los efectos de autorizar la celebración de un matrimonio “in artículo mortis”.

No es infrecuente la circunstancia de personas que llevando años conviviendo en pareja, con hijos e incluso nietos, que se niegan a contraer matrimonio, sea eclesiástico o sea matrimonio civil, llegando un momento en la vida de esta parejas, normalmente por enfermedad terminal de uno de sus miembros, en que corren las agujas del reloj y aparecen las prisas por dejarlo todo atado y bien atado, que no es cosa baladí, y ahí entra en juego el matrimonio «in artículo mortis», los «mortis» que suele decirse de manera abreviada.

Ni que decir tiene que suelen verse casos muy tristes, como la del enfermo o enferma terminal a quien se la ha de descedar y despertar al menos un minuto para que pueda «dar el sí». También, ni que decir tiene, que esa persona no es consciente de lo que está realizando y que un sí en estas condiciones hay que aceptarlo a priori y darlo por bueno sin mayores trabas, sobre todo cuando hay hijos; luego a posteriori, en el expediente a realizar, se mirarán los posibles impedimentos y las posibilidades de matrimonio fraudulento, que en estos casos solía darse entre miembros varones de un subcontinente asiático que buscaban mujeres solteras y enfermas terminales para, a cambio de un dinero que daban a la familia, conseguir mediante matrimonio la tarjeta de residencia que les permitía el libre tránsito por los países de la Unión Europea; prácticamente casi todos estos «mortis» fraudulentos eran tumbados en el expediente posterior, pero ellos volvían a intentarlo una y otra vez.

En el caso de autos, el «morituri» y la promotora, como de costumbre, habían esperado demasiado tiempo para dejar las cosas «atadas y bien atadas».

La señora instaba su matrimonio in artículo mortis con un señor soltero con el que llevaba años conviviendo y que en ese momento se encontraba en  estado de salud terminal, restándole días, si no horas de vida, estando presentes y así firmaron el acta como testigos dos amigos de la pareja.

Posteriormente, seguido el expediente por los trámites establecidos en la legislación del Registro Civil, se  constató  la existencia de impedimento de vínculo matrimonial preexistente al encontrarse la señora en situación de matrimonio anterior no disuelto.

Por el Ministerio Fiscal se  emitió  informe oponiéndose a la inscripción registral de dicho matrimonio «in artículo mortis» por la mentada causa de impedimento por existencia de vínculo preexistente. La señora llevaba años separada, pero no divorciada. No es lo mismo estar separado legalmente que estar divorciado, en el primer caso subsiste el vínculo, en el segundo no. El no dar el paso de una situación a otra suele ser básicamente por motivos económicos, por ejemplo evitar la pérdida de una pensión del Estado o un subsidio económico de la administración, por lo que llegada la situación de «morituri» de un miembro de la pareja, el tiempo apremia.

Efectivamente,  disponía el art. 46.2º del  Código Civil que no podrán contraer matrimonio los que estén ligados por vínculo matrimonial. Dicha norma es de las llamadas  de «ius cogens»  o de obligado cumplimiento,  no sometidas ni a la negociación entre las partes,  ni al arbitrio o interpretación judicial, de tal manera que tal norma opera automáticamente sin que quepa una subsanación a posteriori  del supuesto de hecho en cuestión.

Constaba documentalmente acreditado en las actuaciones que la señora se había casado años antes en la ciudad de Barcelona , manteniendo dicho vínculo matrimonial hasta su sentencia de divorcio inscrita en el Registro Civil mediante mota marginal, todo ello de fecha posterior a su segundo matrimonio, el celebrado in artículo mortis.

El estado  civil real de la promotora   en el momento de la celebración urgente del matrimonio in artículo mortis, no era otro que el de separada, pero no divorciada, concurriendo por tanto en la señora  la causa de impedimento  de vínculo matrimonial preexistente del apartado 2º del artículo 46 del Código Civil.

Procedía por ello con base en el mentado art. 46.2º del Código Civil denegar la inscripción registral del referido matrimonio «in artículo mortis» por la concurrencia en la promotora, en tal fecha, de la causa de impedimento de vínculo matrimonial preexistente del art. 46.2º del Código Civil.

La promotora interpuso ante la Dirección General del Registro y Notariado recurso de apelación contra la anterior resolución que fue desestimado y confirmada la resolución dictada por el juez sustituto, manteniendo los mismos argumentos que se sintetizaban básicamente en lo siguiente: 

Que el estado  civil real de la promotora en el momento del matrimonio “in artículo mortis” en el Hospital del Vallés Hebrón, no era otro que el de separada de su primer marido, pero no divorciada, concurriendo por tanto en la promotora en ese momento el impedimento  de vínculo matrimonial preexistente del apartado 2º del artículo 46 del Código Civil que establecía claramente  que no podrán  contraer matrimonio los que estén ligados por vínculo matrimonial, siendo dicha norma  de las llamadas  de «ius cogens»  o de derecho imperativo no sometida ni a la negociación entre las partes,  ni al arbitrio o interpretación judicial, de tal manera que tal norma opera automáticamente sin que quepa una subsanación a posteriori  del supuesto de hecho en cuestión.

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